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Según el inglés Jim Allen, la ciudad de Atlantis estaba en el altiplano orureño.
Subiendo la montaña, la curiosidad atrapa. El viento helado coquetea con la negrura de unas piedras que destacan entre amenazantes espinos. A un lado, los restos calcáreos hablan de la sal esparcida en aquella espalda de rocas. Y la sal quizá sea el residuo de un mar perdido. ¡Un momento! . . La imaginación traiciona cuando se escuchan las historias de la Atlántida. Y el paisaje ayuda. Desde las alturas de Pampa Aullagas se ve un misterioso paraje cubierto de restos salinos, fumarolas con aguas burbujeantes que expulsan gases y un río que se sumerge caudaloso en la tierra y que, pasados varios kilómetros, vuelve a brotar. Aun así, el enigma ronda por estos parajes, donde las historias de aparecidos atizan la caída de noches profundas en que se estampa un concierto de estrellas. Según el cartógrafo inglés Jim Allen, quien basa sus estudios en las descripciones del filósofo griego Platón (427-347 a.C.), Pampa Aullagas sería el epicentro de una civilización perdida hace unos 11 mil años: la Atlántida.
Platón escribió en sus trabajos Timaeus y Critias sobre un continente que tenía una civilización que habría existido en un punto distante del océano Atlántico opuesto al Peñón de Gibraltar. Lo bautizó como Atlántida y relató cómo se había hundido en el mar en un día y una noche.
La descripción de Platón concuerda con las características de Sudamérica, según Allen, quien ubicó a la ciudad capital de Atlántida en una pequeña isla volcánica, Atlantis. La ciudad estaba ubicada en una elevada planicie rectangular a unos nueve kilómetros del océano (¿lago Poopó?). La región se encontraba elevada sobre el nivel del mar. Para Allen, quien cuenta con seguidores en Pampa Aullagas, la que se hundió en el mar habría sido la capital que fue construida sobre una isla volcánica. Como evidencia quedarían las aguas del lago Poopó, que está ubicado sobre el borde de la planicie rectangular, el altiplano boliviano. Allen realizó cinco expediciones para encontrar un lugar que coincidiera con la descripción de Platón. Lo halló en el municipio de Pampa Aullagas. En este sitio están todos los elementos mencionados por el filósofo: está en el centro de una planicie rectangular elevada a una distancia de 50 estadios (unos 192 metros) del mar; tiene piedras rojas, negras y blancas; hay manantiales subterráneos, tanto de agua fría como caliente; y hay un canal que desemboca en el borde del lago.
Desmond Lee, investigador de las teorías de Platón, sostiene que en una planicie en el centro de la isla, cerca del lago, emerge vapor de agua de respiradores.
En las pampas de Pampa Aullagas existen guéisers y manantiales de agua termal. El inglés estudió mapas satelitales y fotografías aéreas que muestran al cerro Pedro Cóndor Villca en forma rectangular, rodeado de montañas cuyas entrañas presuntamente guardan oro, plata, cobre y el misterioso orichalcum (una aleación de oro y cobre que solo se encuentra en los andes). Además, el mito griego coincide con su par andino, la leyenda del Desaguadero, que habla de una ciudad que estaba ubicada al borde del lago Poopó que se hundió como un castigo de los dioses. ¿Coincidencia? No por nada Pampa Aullagas significa —en quechua y aymara, respectiva- mente— "planicie hundida".
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